Magic

jueves, 25 de marzo de 2010

Reflexiones para la Semana Santa




Felices Pascuas:


"Las representaciones de Dios, de Cristo, de la Virgen y los santos podían ser consideradas como signos de idolatría, y durante los primeros siglos del cristianismo ocasionaron controversias interminables. En realidad, la cuestión no está en la existencia o no de imágenes santas, la cuestión consiste en saber cómo hay que considerarlas.

Los Iniciados mantienen al respecto una actitud muy sabia: no necesitan estatuas ni iconos, pero los respetan porque saben que toda una ciencia y toda una pedagogía han presidido su creación. Una imagen, una estatua no son un objeto de culto, sino sólo un instrumento, un soporte para el pensamiento, para la oración. Y esta ley no sólo es válida para las imágenes sagradas, sino para todo lo que existe: a través de los seres y de los mismos objetos podemos siempre entrar en comunicación con realidades más lejanas y más elevadas."

Omraam Mikhaël Aïvanhov


"Consciente o inconscientemente, en sus encarnaciones anteriores los humanos cometieron algunas transgresiones; y si no han hecho nada para repararlas, ahora se encuentran en situaciones difíciles, con deudas que pagar y asuntos embrollados que deben solucionar. Pero el destino les oculta esto, y en el momento en que van, por ejemplo, a realizar una asociación o celebrar una boda, no ven cómo son los seres con los que están a punto de unirse, ni como estos seres se comportarán con él en tal o cual circunstancia.

Si se les hubiera avisado, les sería fácil escapar de las pruebas. Pero para que puedan pagar sus deudas, la ley de la justicia hace de manera que no tengan recuerdos ni premoniciones; están hundidos hasta el cuello en una olla, en ebullición, y permanecerán allí hasta el día en que comprendan las lecciones de la Justicia divina."

El aura y la palabra

"A través del espacio circulan corrientes benéficas y Corrientes nocivas, pero si tenéis un aura poderosa, luminosa, las corrientes nocivas se ven privadas de llegar hasta vuestra conciencia para quebrantaros o perjudicaros. ¿Por qué? Porque antes de alcanzaros, deben encontrarse con vuestra aura, y ella es quien se opone a su introducción. Por lo tanto, la calidad de vuestra aura, su capacidad de protegeros, depende de vuestra manera de vivir.

En aquél que se abandona a sus inclinaciones inferiores, su aura se convierte en algo semejante a una ciénaga que sólo atrae influencias oscuras y tenebrosas. Así pues, la cuestión que se os plantea es saber trabajar para que vuestra aura sólo reciba corrientes favorables: no sólo este campo magnético que habéis creado de esta manera os protege, sino que influye favorablemente en los seres a quienes os acercáis.

No saben por qué, pero a vuestro lado se sienten bien. En realidad, lo que sienten, es una presencia, la presencia de seres espirituales que vuestra aura ha atraído."


Omraam Mikhaël Aïvanhov





"Poned atención en ser comedidos con vuestras palabras, porque incluso aunque no penséis verdaderamente lo que decís de negativo, entidades malignas pueden utilizar el material de estas palabras para realizarlas. Y no podréis reprocharles por ello, ya que es vuestra tarea no proporcionarles los medios para hacer el mal. En ciertos países la gente tiene la costumbre de pronunciar maldiciones; por cualquier cosa maldicen a sus padres, a sus hijos, a sus vecinos... Ésta es una costumbre muy mala, porque estas palabras crean condiciones para la desgracia. Es necesario pues poner mucha atención.

Y es mejor también no terminar jamás una conversación con palabras negativas, porque existe una ley según la cual estas palabras continúan actuando. Aunque os veáis obligados a criticar a alguien, no terminéis con una crítica. ¿Acaso esta persona no tiene por lo menos una cualidad? Entonces, mencionadla y deteneos."

jueves, 11 de febrero de 2010

Pensamientos del Mes:

"El primer día de la creación, Dios dijo: «¡Hágase la luz!». Si se pone esta frase en relación con el comienzo del Evangelio de san Juan: «Al principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios», haremos este descubrimiento esencial: la luz es la sustancia que el Verbo divino, el primogénito de Dios, hizo aparecer para convertirse en la materia de la creación.

Diréis que cuando se contemplan las piedras, las plantas, los animales e incluso los humanos, no se ve por ninguna parte que estén hechos de luz. Sí, porque esta luz en ellos se ha condensado de tal modo que se ha vuelto opaca. Y si se opone generalmente materia y luz, es porque se ignora que aquello que llamamos materia es en realidad luz condensada."

Omraam Mikhaël Aïvanhov




"Matarse no es la mejor manera de escapar a las pruebas y los sufrimientos. Porque en realidad, después es mucho peor. Nadie tiene derecho a decidir por sí mismo sobre su muerte, es una deserción que deberá ser pagada con otros sufrimientos. No hay lugar arriba para aquél que ha querido marcharse, no es recibido: debe vagar por las regiones inferiores del plano astral durante el tiempo que le quedaba por vivir en la tierra.

La actitud de aquél que decide poner fin a sus días revela que tiene graves defectos. Primero, que es ignorante, porque no ve el motivo de las pruebas que debe sufrir. Luego, es orgulloso porque piensa que sabe mejor que el Cielo las condiciones que merecía.

Finalmente, es débil porque no soporta las dificultades. En resumen: la ignorancia, el orgullo y la debilidad. Y el Cielo está disgustado porque ha abandonado su puesto. El Cielo no puede estimar a aquél que toma la decisión de suprimirse, porque se coloca por encima de los Señores de todos los destinos, y deberá después padecer grandes sufrimientos."

Omraam Mikhaël Aïvanhov


"El Creador ha puesto el fuego, el aire, el agua, la tierra y el alimento a disposición de los humanos… Pero ¿en qué estado se hallan cuando comen, beben o respiran? Por ejemplo, inspiran aire: ¿se preguntan de qué elementos está impregnado este aire en el momento que lo expulsan? Evidentemente será aire viciado. Pero no lo será tanto si se muestran buenos, generosos, llenos de amor, mientras que el aire que sale de los pulmones del malvado lo contamina todo a su paso.

Ya sea el aire, el agua o el alimento, somos responsables de la forma en que hemos impregnado la materia que pasa a través de nuestro cuerpo y que luego expulsamos. La devolvemos a la naturaleza que la transforma y la utiliza de nuevo para su trabajo. El discípulo que quiere participar conscientemente en el trabajo de la naturaleza, se preocupa de devolverle una materia que no esté contaminada con las miasmas de su vida psíquica."

Omraam Mikhaël Aïvanhov