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sábado, 30 de enero de 2010

HAITI













Comparto información del grupo: La Hermandad del Rayo Verde desde Santo Domingo.



La catástrofe sucedida en la ciudad de Puerto Príncipe, Haití, hasta a la propia imaginación le cuesta darse cuenta. El gobierno, el estado haitiano, ha sido casi cercenado. Muchos de sus miembros han fallecido, la estructura física ha sido destruida (palacio de gobierno, edificios públicos, hospitales, escuelas), se han quedado sin comunicación, sin combustible, sin agua, sin viviendas. Rota por completo la cotidianidad. Los sobrevivientes se están recuperando apenas del shock.

Los desencarnados son una cantidad que es mejor ni pensarla. Y en estos fenómenos se calcula que por cada fallecido se producen tres heridos. Al día de hoy todos los hospitales públicos de la ciudad de Santo Domingo (unos 12 hospitales) están llenos, también lo están la mayoría de las clínicas privadas que atienden a la clase alta y media alta. Un médico del hospital de Jimaní, la ciudad más cercana de República Dominicana a Puerto Príncipe pedía hoy (tiene 2 ó 3) 50 ambulancias para poder referir los heridos que están llegando y no pueden atender a los hospitales de pueblos cercanos o de Santo Domingo.

Haití necesita de todo. Principalmente servicios médicos, sangre, agua, combustible, alimentos no perecederos, tiendas de campaña, frazadas...

Algunas personas me han preguntado que por qué ha sucedido esto. He preferido no contestar. Pero sí he contestado la pregunta: ¿para qué ha sucedido esto?
Esto ha sucedido para bien. Puede costar creerlo. Lo repito: ha sucedido para bien.

Detrás de la mortandad, de la angustia de no saber de los familiares, del sufrimiento, de la destrucción, del impacto emocional, de las precariedades presentes y futuras, veo muy claramente muchos beneficios de este fenómeno catástrofico. Tal vez el primero sea que las palabras que más he escuchado en estos días y sigo escuchado son: nuestros hermanos haitianos.

Por ahí comienza la bonanza. El pueblo y gobierno dominicanos han reaccionado como si Puerto Príncipe fuera Santo Domingo. Desde el primer día todos los organismos de ayuda de R.D. fueron puestos al servicio del vecino país. La comunidad internacional no se quedará atrás.

La fecha del terremoto fue: 12 - 1 - 2010 = 7
El número 7 (el lucky seven) es un número de buena suerte (¿o no?), de cosas completas, de poder místico. Es una llave para abrir puertas a cosas nuevas.

La hora del terremoto 5:43 de la tarde es un número 12, ya presente en la fecha. El 12 es un número de equilibrio, pero que implica sacrificio, situaciones apremiantes que se vencen con perseverancia. También es el número de la familia. La familia humana que está siendo convocada a unirse para ayudar a Haití.

Dominicanas y dominicanos estamos de duelo. Dos días decretados por el presidente. Así también acompañamos a los hermanos haitianos.

Feliz, feliz fin de semana,

Rafael Garcia Bidó
La Hermandad del Rayo Verde.