Magic

sábado, 20 de diciembre de 2014

EL 2015

 
 
GRACIAS 2014
Y
BENDICE EL 2015
 

Los 4 miedos que tenemos en la vida




La filosofía neotolteca es una corriente de pensamiento desarrollada especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, y se basa en la reinterpretación de la mitología mesoamericana, especialmente aquella relacionada con la cultura tolteca arqueológica.
1. MIEDO A LA SOLEDAD
Hay dos opciones que se pueden considerar:

La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tú estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.

La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tú siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tu posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

2. MIEDO A LA ESCASEZ
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo está invadiéndote.

Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”. Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener empleo, por la comida caliente, por la taza de café. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

3. MIEDO A LA ENFERMEDAD
La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latín “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”.

Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras.
El filósofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo.

La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud.

Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz. Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación.

El remedio para la enfermedad es el Amor. Te darás cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor. Estarás cada vez más sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma.

Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.

4. MIEDO A LA MUERTE

Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cuál es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lapida: ¿Qué dirían de ti? Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar?.

¿Qué diste? ¿Qué cediste? ¿Qué donaste? ¿A quién ayudaste? ¿De qué te privaste? Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras.

El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices.
Fuente: Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.

**Sobre los Toltecas:   La cultura tolteca es una cultura arqueológica mesoamericana
Bendiciones de Luz,

Sylmágica

viernes, 5 de diciembre de 2014

COMPARTIENDO COMPRENSIONES


 
Hermanos!!!! Que sigamos tejiendo las redes que nos muestran activos en el Trabajo Uno.

Sin decaer, sin desmayar y con todo el amor sigamos atentos a esta fusión intensa entre Espíritu y Materia que es, en definitiva nuestra meta, nuestra vida. Hasta que nuestra forma -a la que llamamos nuestra vida-  que  es materia, este totalmente integrada y en perfecta síntesis con el Alma y la Monada, que es, en nosotros, el Espíritu.

Cuando los Maestros nos hablan de integrar la personalidad,  lo que nos quieren decir es que seamos capaces de pensar (cuerpo mental), sentir (cuerpo emocional) y actuar (cuerpo físico) en coherencia y equilibrio. A este proceso lo logramos armonizando y haciendo que trabajen, como uno, tres niveles de densidad de la forma, tres planos de sutilidad en la materia, nuestros cuerpos inferiores. Cuando logramos este paso los demás nos ven como una persona coherente y nuestra huella en la vida, está saturada de equilibrio. No estamos atrapados en la inercia que nos inmoviliza y nos sostiene en nuestras propias comodidades, y tampoco estamos corriendo de un lado a otro, sin parar, olvidados del propósito de nuestras acciones, en el hacer por el hacer mismo.

Esto lo enseña el Bhagavad Guita, cuando habla de los tres estados de la materia, los tres estados en que se pueden encontrar nuestros cuerpos: inercia, dinamismo, equilibrio.

Nuestro peor estado es la inercia, no hacemos nada, no servimos en ningún aspecto a la raza de los hombres.  En este estado de inactividad, la pereza nos domina y nos invade un sentimiento de futilidad. Son las personas que pasan horas frente a un televisor o a alguna otra pantalla, sin casi pensar.

Cuando salimos de la inercia, entramos en el movimiento, en el dinamismo, aquí también corremos el riesgo de hacer y correr todo el día sin saber que estamos haciendo y porque y para que lo estamos haciendo. Son las personas hiperactivas, que no encuentran tiempo para a reflexión, para la meditación, para el reposo.

Cuando entramos en el equilibrio nuestro movimiento es rítmico y nuestra vida se convierte en un Ritual donde tanto la actividad como el reposo tienen lugar, donde hay tiempo para todo, hay tiempo hasta para jugar y disfrutar de nuestros niños.

Hay un ritmo en el día, el amanecer y el atardecer –cuando meditamos-, hay un ritmo en a semana, cada día está dedicado el lunes a la Luna, el martes a Marte, el miércoles a Mercurio, el jueves a Júpiter, el viernes a Venus, el sábado a Saturno y el domingo a Sol-Sunday-. Hay un ritmo en el mes, el ciclo de la Luna donde celebramos, la Luna Nueva y la Luna Llena y hay un ritmo en el año: los solsticios y los equinoccios.

Que el ritmo y el Ritual en nuestras acciones provoquen tal síntesis en nuestro Ser que seamos materia irradiada por el espíritu y espíritu inmerso en la forma, es nuestra plegaria.
 
Referencia: Marta Paillet
Facilitadora de Escuela Metafisica