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jueves, 2 de abril de 2009

Resucitar

"La naturaleza ha dejado por todas partes señales para instruir a los discípulos y hacerles comprender las transformaciones que deben realizar en sí mismos. Al principio, parecen orugas densas y feas que devoran las hojas de los árboles y cometen toda clase de estropicios. Es necesario que se decidan a volver a entrar en sí mismos para reflexionar y meditar acerca de la necesidad de renunciar a ciertas tendencias inferiores. De este modo ponen en marcha fuerzas nuevas, y al cabo de cierto tiempo, al igual que la oruga, surgirán como mariposas ligeras y libres que no destruyen las hojas sino simplemente se alimentan del néctar de las flores. La mariposa es un símbolo del alma que se ha liberado de todas las limitaciones, y eso es la resurrección, la verdadera. El cuerpo físico no resucita; la resurrección es el despertar en el hombre de algo que estaba dormido y que, un día, después de un largo trabajo de maduración, se despierta a la luz."


Omraam Mikhaël Aïvanhov

La Sangre

"La sangre representa la vida que circula en el espacio, y esta vida está más o menos impregnada de pureza, de luz y de fuerza. Aunque químicamente la sangre de todos los humanos esté compuesta de elementos idénticos, no todas las criaturas tienen la misma sangre, su calidad depende de su manera de vivir, de sus cualidades y virtudes, de su grado de evolución. Cuando Jesús sacrificó su vida en la cruz, liberó unos poderes espirituales extraordinarios que influyeron en la evolución de la humanidad, porque su sangre era una de las sustancias más preciosas que cayeron en la tierra, una condensación de la quintaesencia divina. Sólo la luz del sol puede ser comparable a ella. Cuando la sangre de Jesús manó, las energías celestes con las que estaba impregnada desencadenaron en la tierra unas corrientes desconocidas hasta entonces y que dieron nacimiento a una nueva época."



Omraam Mikhaël Aïvanhov

Virtudes

"Los humanos pueden ser comparados con árboles, con raíces, un tronco, ramas, hojas, flores y frutos. Pero si todos poseen raíces, un tronco y ramas, ¿cuántos entre ellos son visitados por la primavera? La mayoría son árboles desprovistos de frutos, de flores e incluso a veces de hojas, árboles de invierno, tristes, negros y sin porte. Sin embargo, cada ser humano posee la facultad de florecer, pero debe trabajar mucho, poseer un gran saber y sacrificar mucho tiempo para que estas flores puedan desarrollarse, exhalar sus perfumes y producir frutos. ¿Y qué son estos frutos? Las manifestaciones de nuestras diferentes virtudes."


Omraam Mikhaël Aïvanhov